lunes, 16 de noviembre de 2015
SOY UN MISERABLE
YO SOY UN MISERABLE ¡VIVA LA LIBERTAD...!
LOS MISERABLES (Víctor Hugo)
Enjolras habló así:
-Ciudadanos: ¿os representáis el porvenir? Las calles de las ciudades inundadas de luz, ramas verdes en los umbrales, las naciones hermanas, los hombres justos, los ancianos bendiciendo a los niños, lo pasado amando lo presente, los pensadores en completa libertad, los creyentes iguales entre sí; por religión el cielo, por sacerdote a Dios; la conciencia humana convertida en altar, extinguido el odio; la fraternidad del taller y de la escuela; por penalidad y por recompensa, la notoriedad; el trabajo, el derecho, la paz para todos; no más sangre vertida, no más guerras, ¡las madres dichosas! El primer paso es sojuzgar la materia; el segundo, realizar el ideal. Reflexionad en lo que ha hecho ya el progreso. En otro tiempo las primeras razas humanas veían con terror pasar ante sus ojos la hidra que soplaba sobre las aguas, el dragón que vomitaba fuego, el grifo, monstruo del aire, que volaba con las alas de un águila y las garras de un tigre; espantosas fieras colocadas por cima del hombre. Sin embargo, el hombre ha tendido sus redes, las redes sagradas de la inteligencia y ha acabado por coger en ellas a los monstruos. Hemos domado la hidra, y le hemos dado el nombre de vapor; estamos a punto de domar el grifo, pues ya ha caído en nuestras manos, y hemos cambiado su nombre en el de globo. El día en que esta obra de Prometeo se concluya, unciendo al hombre definitivamente al carro de su voluntad la triple quimera antigua, la hidra, el dragón y el grifo, ese día será dueño del águila, del fuego, del aire, y vendrá a ser para el resto de la creación animada lo que para él eran en otro tiempo los dioses mitológicos. ¡Valor y adelante! ¿Adónde vamos, ciudadanos? A la ciencia convertida en gobierno; a la fuerza de las cosas erigida en única fuerza pública; a la ley natural con su sanción y su penalidad en sí misma, y promulgada por la evidencia; a una alborada de verdad que corresponda al nacer del día. Caminamos a la unión de los pueblos; caminamos a la unidad del hombre. No más ficciones; no más parásitos. Lo real gobernado por lo verdadero; tal es el fin.
Enjolras habló así:
-Ciudadanos: ¿os representáis el porvenir? Las calles de las ciudades inundadas de luz, ramas verdes en los umbrales, las naciones hermanas, los hombres justos, los ancianos bendiciendo a los niños, lo pasado amando lo presente, los pensadores en completa libertad, los creyentes iguales entre sí; por religión el cielo, por sacerdote a Dios; la conciencia humana convertida en altar, extinguido el odio; la fraternidad del taller y de la escuela; por penalidad y por recompensa, la notoriedad; el trabajo, el derecho, la paz para todos; no más sangre vertida, no más guerras, ¡las madres dichosas! El primer paso es sojuzgar la materia; el segundo, realizar el ideal. Reflexionad en lo que ha hecho ya el progreso. En otro tiempo las primeras razas humanas veían con terror pasar ante sus ojos la hidra que soplaba sobre las aguas, el dragón que vomitaba fuego, el grifo, monstruo del aire, que volaba con las alas de un águila y las garras de un tigre; espantosas fieras colocadas por cima del hombre. Sin embargo, el hombre ha tendido sus redes, las redes sagradas de la inteligencia y ha acabado por coger en ellas a los monstruos. Hemos domado la hidra, y le hemos dado el nombre de vapor; estamos a punto de domar el grifo, pues ya ha caído en nuestras manos, y hemos cambiado su nombre en el de globo. El día en que esta obra de Prometeo se concluya, unciendo al hombre definitivamente al carro de su voluntad la triple quimera antigua, la hidra, el dragón y el grifo, ese día será dueño del águila, del fuego, del aire, y vendrá a ser para el resto de la creación animada lo que para él eran en otro tiempo los dioses mitológicos. ¡Valor y adelante! ¿Adónde vamos, ciudadanos? A la ciencia convertida en gobierno; a la fuerza de las cosas erigida en única fuerza pública; a la ley natural con su sanción y su penalidad en sí misma, y promulgada por la evidencia; a una alborada de verdad que corresponda al nacer del día. Caminamos a la unión de los pueblos; caminamos a la unidad del hombre. No más ficciones; no más parásitos. Lo real gobernado por lo verdadero; tal es el fin.
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