lunes, 30 de diciembre de 2013
1984
GEORGE ORWELL 1984
No pienses que el GRAN HERMANO DE 1984 no te vigila… En el siglo XXI EL GRAN HERMANO TE VIGILA; tú eres continuamente vigilado desde tu móvil androide, desde tu banda ancha, desde tu conexión WIFI, tu cámara WEB, tu navegador, tu tarjeta de crédito; millones de enlaces están preparados para saber tus sueños, tu afiliación política, tus aficiones, quien son tus amigos y tus gustos sexuales. Tu nombre y tu número están en mil o dos mil bancos de datos fiscales, educativos, telefónicos, bancarios. El Estado moderno, nuestro ficticio estado de bienestar liberal y bipartidista TE VIGILA, TE VIGILA, TE VIGILA…
George Orwell: En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario…
George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 1903– Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), escritor y periodista británico, es el autor de Rebelión en la Granja y de la novela política 1984 donde el autor expone su posición en contra del imperialismo británico, su postura a favor de la justicia social y en contra de los totalitarismos nazi y stalinista motivada por el desencanto tras su participación en la Guerra Civil Española y el seguimiento desde Barcelona de la catastrófica crueldad de la represión política de la milicia de Cataluña .
Estamos analizando una novela política; una denuncia ante un mundo controlado por un estado totalitario y opresor; una novela de ficción distópica (distopía) que junto a Un Mundo Feliz (Brave new world) de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury son la trilogía de la distopía: una mal lugar, una sociedad ficticia indeseable en sí misma; la descripción de la sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo o cuento que sirve para denunciar un estado ficticio e indeseable. La novela 1984 fue publicada el 8 de junio de 1949 convirtiéndose en un éxito comercial y un referente literario que introduce los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la detención, la tortura y el aislamiento en la habitación 101, de la ubicua (propaganda) de la policía del Pensamiento y la exclusión social a ciertos ciudadanos con el uso de la neolengua: adaptación de una lengua o idioma en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado. Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana. El término sociedad orweliana es el sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela: manipulación de la información (subvenciones gubernamentales a grupos de divulgación cultural), silenciamiento de medios informativos opositores a regímenes, manipulación de la historia para fines de adoctrinamiento, utilización xenófoba de escuelas para la exclusión lingüística, la mentira de la NORMALIZACIÓN por parte de los partidos políticos mientras sus sueldos y sus privilegios son protegidos por nuevas leyes legislativas… (No quiero comentar más).
TEMÁTICA Y FILOSOFÍA
No puedo despedirme de los lectores si dejar en un pequeño resumen las características y pensamientos que son expuestos por el autor en esta obra política y de clara y manifiesta intención de denuncia social.
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
Capítulo I La ignorancia es la fuerza
Durante todo el tiempo de que se tiene noticia —probablemente desde fines del periodo neolítico— ha habido en el mundo tres clases de personas: los Altos, los Medianos y los Bajos. Se han subdividido de muchos modos, han llevado muy diversos nombres y su número relativo, así como la actitud que han guardado unos hacia otros, ha variado de época en época; pero la estructura esencial de la sociedad nunca ha cambiado. Incluso después de enormes conmociones y de cambios que parecían irrevocables, la misma estructura ha vuelto a imponerse, igual que un giroscopio vuelve siempre a la posición de equilibrio por mucho que lo empujemos en un sentido o en otro.
Los objetivos de estos tres grupos son por completo inconciliables.
Capítulo III La guerra es la paz
…La finalidad principal de la guerra moderna (de acuerdo con los principios del doblepensar) la reconocen y, a la vez, no la reconocen los cerebros dirigentes del Partido Interior. Consiste en usar los productos de las máquinas sin elevar por eso el nivel general de la vida. Hasta finales del siglo XIX había sido un problema latente en la sociedad industrial qué había que hacerse con el sobrante de los artículos de consumo. Ahora, aunque son pocos los seres humanos que pueden comer lo suficiente, este problema no es urgente y nunca podría tener caracteres graves aunque no se emplearan procedimientos artificiales para destruir esos productos. El mundo de hoy, si lo comparamos con el anterior 1914, está desnudo, hambriento y lleno de desolación; y aún más si lo comparamos con el futuro que las gentes de aquella época esperaban. A principios del siglo XX la visión de una sociedad increíblemente rica, ordenada, eficaz y con tiempo para todo —un reluciente mundo antiséptico de cristal, acero y cemento, un mundo de nívea blancura— era el ideal para casi todas las personas cultas. La ciencia y la tecnología se desarrollaban a una velocidad prodigiosa y parecía natural que este desarrollo no se interrumpiera jamás. Sin embargo, no continuó el perfeccionamiento, en parte por el empobrecimiento causado por la larga serie de guerras y revoluciones, y en parte porque el progreso científico y técnico se basaba en un hábito empírico de pensamiento que no podía existir en una sociedad estrictamente reglamentada. En conjunto, el mundo es hoy más primitivo que hace cincuenta años. Algunas zonas secundarias han progresado y se han realizado algunos perfeccionamientos ligados siempre a la guerra y al espionaje policiaco, pero los experimentos científicos y los inventos no han seguido su curso y los destrozos causados por la guerra atómica de los años cincuenta y tantos nunca llegaron a ser reparados. No obstante, perduran los peligros del maquinismo. Cuando aparecieron las grandes máquinas, se pensó, lógicamente, que cada vez haría menos falta la servidumbre del trabajo y que esto contribuiría en gran medida a suprimir las desigualdades en la condición humana. Si las máquinas eran empleadas deliberadamente con esa finalidad, entonces el hambre, la suciedad, el analfabetismo, las enfermedades y el cansancio serían necesariamente eliminados al cabo de unas cuantas generaciones. Y, en realidad, sin ser empleada con esa finalidad, sino sólo un proceso automático—produciendo riqueza que no había más remedio que distribuir—, elevó efectivamente la máquina el nivel de vida de la gente que vivía a mediados del siglo. Esta gente vivía muchísimo mejor que la de fines del siglo XIX.
Pero también resultó claro que un aumento del bienestar tan extraordinario amenazaba con la destrucción — era ya, en sí mismo, la destrucción— de una sociedad jerárquica. En un mundo donde todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizá un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de desigualdad. Si la riqueza llegaba a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie… Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen de por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a los que la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y empezarían a reflexionar; se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tendría derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia… El acto esencial de la guerra es la destrucción, no forzosamente de vida vidas humanas, sino de los productos del trabajo. La guerra es una forma de pulverizar o de hundir en el fondo del mar los materiales que en la paz constante podrían emplearse para que las masas gozaran de excesiva comodidad y, con ello, se hicieran a la larga demasiado inteligentes...
1984 EL GRAN HERMANO TE VIGILA
Artículo escrito por José Javier Doncel (John James Danwcer)
Valladolid, España, 30 de diciembre de 2013.
Un saludo y todos mis mejores deseos.
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